Soneto III
El sol negado de este año eterno ilumina pulsos olvidados del sueño; la pluma repite el error de su dueño; el limbo es de tinta: azul y sempiterno. La vida ahora está cinco pisos arriba; el cielo sigue inmóvil, inalcanzable; el infierno parece, al fin, tolerable; la Muerte no busca, ya, quien le escriba. El autor descansa al filo de la pluma, los días impares el tintero se suma, pero éste es traicionero y ausente. El Pasado me ríe, el Futuro no espera; ¿qué tiempo vivo en esta fugaz frontera que cada vez menos se parece al Presente? 29 de Junio de 2020