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Mostrando entradas de mayo, 2020

El pisado, pasado

En tus pies está el pasto. ¿Qué? El amor de los pisados. Tus idiomas no dan abasto del vasto cielo hipnotizado. Lo vi un poco con tus ojos: la realeza visceral idiota, el chamuyo pobre de los rojos y blancos de temor-patota. Me pierden un round de noche; ganar, gana el que tiene. Los conozco de noche y de día; perder, pierdo el que viene. Animáte a mojarte los pies criatura virgen de aventuras; la campana suena una vez, las otras son mis diabluras. Ni idea, Enero/Febrero de 2020

La luna

La luna, la desamparada luna en el cielo, la gélida y fría luna de pesadillas, la que nadie alcanza y todos sueñan, la de los pobres y los soñadores, la roca temperamental jamás comprendida, la que está en medio del campo pero en lo alto de una montaña y en una playa serena, la de los Martes, la de Roma y García Lorca, La luna a cuentagotas, secreta en lejanía. La luna de los cuentos. 6 de Mayo de 2020

Hoy doblé esa esquina nuevamente

Hoy doblé esa esquina nuevamente pero la calle es apocalíptica y los vestidos de las mujeres se parecen a la vez que te miré en el espejo y vos no veías nada o veías algo detrás de nosotros en el armario o más allá y me miraste de pronto, como sobresaltada, recién despertada de un sueño con esos párpados grises y cansados con el ojo izquierdo siempre más pequeño, el ojo que descubre todo, el que le avisa al otro. Y pensé en cien otras veces que te quise decir que me iba pero no me iba, que las llaves de la puerta ya no funcionaban, que el horno estaba muy caliente y que las ventanas parecían sucias, llenas de neblina y me miraste esperando el remate, el chiste que no iba a llegar; la luz de la cocina en tu frente haciéndote parecer más loca de lo que ya estabas, haciendo irreversible el camino a la cordura, la contraseña de días pasados y te herí, pero en perspectiva fue una herida menor, un rasguño, una frutillita, un chichonci...

Olvidado

Se podría decir que su aliento estaba realmente ahí A pesar de que él no era más que una mancha de pintura En un lienzo viejo en la pared Que su presencia era más real que el cigarrillo entre los dedos Que la hoja del diario arrancada Que el esmalte derramado en la mesa Se podría decir que era como el rocío de la mañana Nadie sabía cómo ni cuándo había llegado ahí Pero estaba en las briznas de hierba En los pétalos del jardín de la madre, en el fondo de la casa Un rocío invernal y gélido Propio del paisaje de un funeral Algún cronista más descarado que el que escribe Podría incluso decir que estaba impregnado en los zapatos En la remera que usaba de pijama, en la funda de la almohada Algo menos que un perfume y más que un moho Más que una humedad Respirando entre los cajones del armario Estaba en los caminos que no había elegido En el recodo de la ligustrina, atándose los zapatos tras la sombra En la puerta del ascensor, esperando con las...