Los mudos
Somos monumentos ubicados al azar
En una ciudad destinada a morir en silencio
Impávidos ante las inclemencias del tiempo
Procesión sin imágenes, la congregación del
mar
Todas nuestras vidas grafiteadas en una pared
En el hospital santo de nuestros errores
Condenados por crímenes menores
Atormentados por los reflejos led
Del Dios de la Soledad nada aprendimos
Nuestra religión no tiene liturgia ni canto
Sangre, sudor, culpas ni manto
Tan solo todo lo que nos perdimos
Quién de nosotros conoció
tregua?
Quién probó del
colmillo ensangrentado?
Si todo lo que
callamos, ya fue extraviado
En el laberinto del millón de leguas
Nuestro juicio final no será tan solemne
Ni tan definitivo, ni tan lejano
Nuestros cuatro jinetes, invariablemente humanos
Saldrán de este asunto, invariablemente
indemnes.
28 de Mayo de 2018
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