Cuando te vayas
Cuando te vayas, no pidas perdón
y no busques mis chistes, mis risas,
mi espíritu de niño, mi cama,
mi amor por lo bueno,
mis libros, mis canas.
Cuando te vayas, decime adiós
y dejame mi libertad, mi ingenuidad,
mi libre albedrío, mi enojo,
mis fantasmas neutrales.
Mis votos en blanco.
Te acompaño en la madrugada hasta la frontera,
te espero hasta que anuncien tu vuelo,
te dejo sin derramar una lágrima
y sin que vuelvas a usar mi tiempo.
Levantá tus paredes,
limpiá bajo la alfombra,
llamá a tus padres
con el sonido de tu campana.
Matá de una vez
las horas, las sábanas, la arena, las ganas,
el silencio y la nube en mi frente.
Dejá este país.
Yo lo quiero de nuevo con sus playas, sus arcos,
sus nubes que tapan el cielo ominoso,
sus caminos que no llevan a ninguna parte,
sus perros que ladran en silencio,
su gente que amo, que detesto.
Sus disculpas insinceras.
Su miedo.
Dejámelo a mi.
Yo lo supe armar de a poco a través de los años.
Es endeble, sí, y el mínimo viento lo sacude
pero lo conozco y acá viven mis amigos,
mis planes, mis torres, mis obras,
mis baterías antiaéreas, el sol.
Mis domingos tristes.
Mi peste.
27 de Diciembre de 2019
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