Quizás en febrero los trenes se detuvieron todos
Quizás en febrero los trenes se
detuvieron todos
al unísono, con un estruendo y un silencio ensordecedor
esperando fantasmas perdidos por
los recodos
y quizás se fueron en una nube de
vapor.
Quizás Júpiter por fin tuvo
anillos esa noche,
quizás todas sus lunas se
alinearon finalmente
en una órbita que callara todos
los reproches,
en un latido que ordenara al fin
mi mente.
Quizás el cielo dejó de sangrar
un rato
la fuga desesperada de mis
palabras.
Y suspendió por un tiempo mi
talento innato,
mi renglón lleno, mi abracadabra
Pero es más probable que todo haya
sido un sueño
y que el nómade otra vez haya
vencido al sedentario
y que ni un ápice haya cambiado
del repetido diseño
y en verdad no haya sido yo así
de temerario.
O quizás el fulgor de este fuego
fatuo
me empuje despacio hacia otra
llanura
donde el alba de este nuevo trato
cumpla más de lo que el cielo
augura.
Buenos Aires, 4 de Febrero de 2020
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